domingo, 21 de mayo de 2017

APSE fuera de la III Convención en el MEP: otro nefasto legado de la dirección de Honestidad

Recientemente se anunció por parte del MEP y la colación sindical SEC-ANDE-SITRACOME la prórroga sin revisión de la III Convención Colectiva vigente desde junio de 2016. La III Convención estará vigente hasta 2020 y en ella el sindicato APSE no aparece como suscribiente.

La confianza en la concertación sigue cosechando derrotas

Lo ocurrido con  la III Convención es otra derrota producto de la política de concertación con el gobierno del PAC,  la dirección de APSE en este tema como en toda la agenda sindical confió en que  el gobierno sería un aliado y de esta forma lograrían  negociar una cuota de poder con la ANDE y el SEC para entrar en la convención sin ningún tipo de lucha.

La dirigencia de Honestidad le solicitó a la Ministra del MEP  impulsar un “diálogo incluyente y plural que este Gobierno ha asumido como norte”, apeló a un compromiso moral de la Ministra debido a “la directriz y política del Gobierno de turno, de revisar y denunciar las convenciones vigentes, lo que implicaría una contradicción contra las propias líneas que rigen la administración Solís Rivera.”  Como puede leerse escandalosamente  reivindicaron aplicar la política de Solís de denunciar todas las Convenciones Colectivas, la cual ha sido ni más ni menos el más grande ataque a los derechos del sector público.

También dejan clara su confianza en gobierno cuando señalan  “El Ministro de Trabajo este llamado al diálogo, en función únicamente de mediador bajo la figura del “amigable componedor”, siendo que antes como ahora ese Ministerio ha sido un aliado de los empresarios y un enemigo de los trabajadores.

La dirección de Honestidad perdió por completo la perspectiva de que este gobierno es enemigo de las convenciones colectivas, que va a las mesas de diálogo solo para imponer su agenda de recortes y que no le importa transar con tal o cual burócrata sindical siempre y cuando sea para garantizar que no hayan luchas ni se conquisten derechos.

Con esa política de concertación se impuso una nueva derrota para todo los apsinos y se demostró el carácter fraudulento y desmovilizador de esas mesas de dialogo. Nosotros hemos insistido en que la única forma de cambiar el rumbo de la APSE es rompiendo con esa política de concertación llevada adelante por el PAC y que cuenta con el apoyo de los diputados del Frente Amplio en el parlamento, solo de manera independiente al gobierno y con movilización podremos alcanzar nuevas victorias pues de lo contrario seguiremos cosechando derrotas.

No hay excusa que valga: sin lucha y discusión en la base no era posible conquistar una verdadera Convención

Desde el año pasado se sabía  del vencimiento de la II Convención Colectiva en el mes de junio, no obstante la dirección de Honestidad siguió haciendo gala de su burocratismo e imponiendo su política desmovilizadora, en la Asamblea General del año pasado por ejemplo se negaron a discutir siquiera nuestra llamado a discutir  un plan de lucha y una propuesta de convención para ser llevado a la base, en las Asambleas de Base de setiembre desde A Luchar insistimos nuevamente en la necesidad de una gran campaña por la base hacia la renegociación de la III Convención Colectiva, pero como era de esperarse la dirección del sindicato se opuso totalmente.

En resumen tuvimos toda la mitad del año pasado para preparar esa lucha, pero la dirección de Honestidad hizo todo lo opuesto: profundizó su confianza en el gobierno, desmovilizó cualquier lucha y  cerceno la democracia interna para que no hubiese discusión alguna.

Frente al inminente fracaso de su estrategia de confiar en el gobierno dieron un nuevo bandazo  para presentar  una propuesta de Convención Colectiva en el MEP el 5 de mayo, 6 días antes del vencimiento del plazo para que se denunciara la Convención vigente. Una propuesta que nadie había conocido en la base y que no había sido conocida por los máximos órganos del sindicato, pasando una vez más por encima de la democracia de base.

Ahora argumentan que había obstáculos técnico-legales como no se parte de la Convención vigente para denunciarla y que por un criterio de oportunidad debieron presentar la propuesta de Convención sin discusión, pero como dijimos todas esas valoraciones tuvieron que hacerse con el suficiente tiempo y debieron asumirse desde un plan de lucha discutido previamente por lo que no hay excusa que valga.

Nosotros creemos que con la fuerza de su afiliación movilizada la APSE podría haber forzado la renegociación de la Convención e impulsar cambios a favor de los trabajadores del MEP, al renunciar a la lucha el desastroso resultado no podía ser otro.

Unidad por la base y rechazo al aparatismo del SEC y la ANDE

La dirección de Honestidad renunció hace tiempo a llevar adelante un llamado a la unidad de las bases de todo el magisterio, peor aun cuando ha habido convocatorias a huelga de otras dirigencias se han comportado como auténticos rompehuelgas llamando abierta o encubiertamente a no apoyar y con ello renunciado a la más mínima unidad de la base magisterial.

Luego de su gran sectarismo descabelladamente pensaron negociar con las direcciones de ANDE y SEC un pequeño espacio dentro de la convención para poner su firma, olvidando que estas dirigencias siempre han tenido el comportamiento de aparatos preocupados por preservar su intereses sin más y que jamás iban a renunciar voluntariamente sus cuotas de poder.

Es necesario superar ese sectarismo impuesto por la dirección del sindicato y sus reiterados intentos de una unidad por arriba con los otros aparatos sindicales del magisterio, si queremos lograr victorias para todo el magisterio es necesario levantar una política de unidad y movilización por la base que hasta ahora no se ha dado.

Sin lucha no puede conquistarse una verdadera convención

Desde que se planteó la transformación a sindicato hemos sido enfáticos en mencionar que las victorias del sindicalismo vienen de la huelga como herramienta de lucha, que el cambio debía verse en esa perspectiva y apuntar hacia la movilización de todos los trabajadores del MEP para plasmar en una convención las demandas que venimos arrastrando por décadas (lecciones de planeamiento, mejoras salariales para el sector no profesional, ajustes salariales reales entre otros).

Lamentablente en la dirección de la APSE se ha impuesto una línea desmovilizadora llevada adelante por Honestidad cuyos nefastos  resultados acá los tenemos. Por eso nos planteamos la necesidad de construir una nueva dirección en la APSE, que retome una agenda de lucha, que tenga una total independencia del gobierno –incluso de aquel que se tilda de progresista como el de Solís-.

Frente a esta nueva derrota y ante la firma de una III Convención que no incorpora mayores derechos debemos exigir a la APSE y demás organizaciones que se pongan en discusión mediante asambleas unificadas de todos los trabajadores de la educación el contenido de lo firmado y la propuesta presentada por la dirigencia APSINA, que  estas asambleas sean las que se pronuncien sobre las propuestas a incluir en una nueva Convención  y las que propongan un plan de lucha para forzar la renegociación y la inclusión de verdaderas conquistas.

Un poco de historia

En abril del 2013, el MEP suscribió con el SEC y SITRACOME la I Convención. De las organizaciones mayoritarias solo el SEC estaba constituido como sindicato inscrito en el Departamento de Organizaciones Sociales del Ministerio de Trabajo. APSE y ANDE por su parte estaban constituidas desde su fundación como Asociaciones inscritas ante el Registro Nacional y por lo tanto no gozaban de los derechos propios de la libertad sindical como la suscripción de convenciones colectivas.

Un debate que debió plantearse muchos años atrás solo empezó a discutirse en la APSE a mediados del 2012 justamente cuando se anunció el inicio de las negociaciones del SEC. La dirección de Honestidad que ha estado al frente del sindicato por los últimos 17 años vio con total desinterés y hasta cierto desprecio la transformación jurídica a sindicato. En aquel momento, Beatriz Ferreto expresidenta de  APSE, en varias ocasiones manifestó que un cambio de ese tipo significaría perder más de la mitad de afiliados debido a los prejuicios antisindicales existentes en las filas del profesorado.

Obligada entonces por las circunstancias y ante la inminente perdida de una importante cuota de poder, la dirección de Honestidad impulsó un congreso extraordinario a inicios del 2013 para cambiar la constitución a sindicato. Pero lejos de corregir los errores del pasado se llevó adelante un cambio meramente formal y burocrático sin mayor discusión en la base; en ese momento planteamos la necesidad de hacer una gran campaña de concientización en la base sobre la importancia del sindicalismo y de la lucha por una verdadera convención colectiva que conquistara derechos pero la dirección de Honestidad impuso su línea burocratica de ninguna discusión más allá del cambio formal.

Se llevó adelante el cambio sin mayor discusión, en palabras de los dirigentes de Honestidad resultaba mucho mejor que el cambio no trascendiera en la base para evitar los prejuicios antisindicales.

La oposición en ese momento agrupada en Alternativa en Acción (hoy Cambiemos) tuvo una posición también lamentable, un gran sector de sus dirigentes se pronunciaron en contra del cambio e hicieron campaña con esa posición en regionales como la 26 (pensionados), defendiendo  argumentos sobre el carácter gremial de la APSE creada como una organización de profesores.  


Desde que se diera el cambio a sindicato hasta hoy, la dirección de Honestidad en APSE se demostró incapaz de traducir ese cambio formal en conquistas reales para la afiliación y se negó a dar cualquier lucha por conquistar derechos en una convención lo que se que se refleja en que en todos estos años no ha habido ningún tipo de movilización ni ante la prórroga firmada en 2016 ni ante la reciente prórroga hasta 2020.

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