Recientemente se anunció por parte del MEP y la
colación sindical SEC-ANDE-SITRACOME la prórroga sin revisión de la III
Convención Colectiva vigente desde junio de 2016. La III Convención estará
vigente hasta 2020 y en ella el sindicato APSE no aparece como suscribiente.
La
confianza en la concertación sigue cosechando derrotas
Lo ocurrido con la III Convención es otra derrota producto de
la política de concertación con el gobierno del PAC, la dirección de APSE en este tema como en toda
la agenda sindical confió en que el gobierno
sería un aliado y de esta forma lograrían negociar una cuota de poder con la ANDE y el
SEC para entrar en la convención sin ningún tipo de lucha.
La dirigencia de Honestidad le solicitó a la Ministra
del MEP impulsar un “diálogo
incluyente y plural que este Gobierno ha asumido como norte”, apeló a un compromiso moral de la
Ministra debido a “la directriz y
política del Gobierno de turno, de revisar y denunciar las convenciones
vigentes, lo que implicaría una contradicción contra las propias líneas que
rigen la administración Solís Rivera.” Como puede leerse escandalosamente reivindicaron aplicar la política de
Solís de denunciar todas las Convenciones Colectivas, la cual ha sido ni más ni
menos el más grande ataque a los derechos del sector público.
También dejan clara su confianza en gobierno cuando
señalan “El Ministro de Trabajo
este llamado al diálogo, en función únicamente de mediador bajo la figura del
“amigable componedor”,
siendo que antes como ahora ese Ministerio ha sido un aliado de los
empresarios y un enemigo de los trabajadores.
La dirección de Honestidad perdió por completo la
perspectiva de que este gobierno es enemigo de las convenciones colectivas, que
va a las mesas de diálogo solo para imponer su agenda de recortes y que no le
importa transar con tal o cual burócrata sindical siempre y cuando sea para
garantizar que no hayan luchas ni se conquisten derechos.
Con esa política de concertación se impuso una nueva
derrota para todo los apsinos y se demostró el carácter fraudulento y desmovilizador
de esas mesas de dialogo. Nosotros hemos insistido en que la única forma de
cambiar el rumbo de la APSE es rompiendo con esa política de concertación
llevada adelante por el PAC y que cuenta con el apoyo de los diputados del
Frente Amplio en el parlamento, solo de manera independiente al gobierno y con
movilización podremos alcanzar nuevas victorias pues de lo contrario seguiremos
cosechando derrotas.
No
hay excusa que valga: sin lucha y discusión en la base no era posible
conquistar una verdadera Convención
Desde el año pasado se sabía del vencimiento de la II Convención Colectiva
en el mes de junio, no obstante la dirección de Honestidad siguió haciendo gala
de su burocratismo e imponiendo su política desmovilizadora, en la Asamblea
General del año pasado por ejemplo se negaron a discutir siquiera nuestra
llamado a discutir un plan de lucha y
una propuesta de convención para ser llevado a la base, en las Asambleas de
Base de setiembre desde A Luchar insistimos nuevamente en la necesidad de una
gran campaña por la base hacia la renegociación de la III Convención Colectiva,
pero como era de esperarse la dirección del sindicato se opuso totalmente.
En resumen tuvimos toda la mitad del año pasado para
preparar esa lucha, pero la dirección de Honestidad hizo todo lo opuesto: profundizó
su confianza en el gobierno, desmovilizó cualquier lucha y cerceno la democracia interna para que no
hubiese discusión alguna.
Frente al inminente fracaso de su estrategia de
confiar en el gobierno dieron un nuevo bandazo para presentar una propuesta de Convención Colectiva en el
MEP el 5 de mayo, 6 días antes del vencimiento del plazo para que se denunciara
la Convención vigente. Una propuesta que nadie había conocido en la base y que
no había sido conocida por los máximos órganos del sindicato, pasando una vez
más por encima de la democracia de base.
Ahora argumentan que había obstáculos técnico-legales
como no se parte de la Convención vigente para denunciarla y que por un
criterio de oportunidad debieron presentar la propuesta de Convención sin
discusión, pero como dijimos todas esas valoraciones tuvieron que hacerse con
el suficiente tiempo y debieron asumirse desde un plan de lucha discutido
previamente por lo que no hay excusa que valga.
Nosotros creemos que con la fuerza de su afiliación
movilizada la APSE podría haber forzado la renegociación de la Convención e
impulsar cambios a favor de los trabajadores del MEP, al renunciar a la lucha
el desastroso resultado no podía ser otro.
Unidad
por la base y rechazo al aparatismo del SEC y la ANDE
La dirección de Honestidad renunció hace tiempo a
llevar adelante un llamado a la unidad de las bases de todo el magisterio, peor
aun cuando ha habido convocatorias a huelga de otras dirigencias se han
comportado como auténticos rompehuelgas llamando abierta o encubiertamente a no
apoyar y con ello renunciado a la más mínima unidad de la base magisterial.
Luego de su gran sectarismo descabelladamente
pensaron negociar con las direcciones de ANDE y SEC un pequeño espacio dentro
de la convención para poner su firma, olvidando que estas dirigencias siempre
han tenido el comportamiento de aparatos preocupados por preservar su intereses
sin más y que jamás iban a renunciar voluntariamente sus cuotas de poder.
Es necesario superar ese sectarismo impuesto por la
dirección del sindicato y sus reiterados intentos de una unidad por arriba con
los otros aparatos sindicales del magisterio, si queremos lograr victorias para
todo el magisterio es necesario levantar una política de unidad y movilización
por la base que hasta ahora no se ha dado.
Sin
lucha no puede conquistarse una verdadera convención
Desde que se planteó la transformación a sindicato
hemos sido enfáticos en mencionar que las victorias del sindicalismo vienen de
la huelga como herramienta de lucha, que el cambio debía verse en esa
perspectiva y apuntar hacia la movilización de todos los trabajadores del MEP
para plasmar en una convención las demandas que venimos arrastrando por décadas
(lecciones de planeamiento, mejoras salariales para el sector no profesional,
ajustes salariales reales entre otros).
Lamentablente en la dirección de la APSE se ha
impuesto una línea desmovilizadora llevada adelante por Honestidad cuyos
nefastos resultados acá los tenemos. Por
eso nos planteamos la necesidad de construir una nueva dirección en la APSE,
que retome una agenda de lucha, que tenga una total independencia del gobierno –incluso
de aquel que se tilda de progresista como el de Solís-.
Frente a esta nueva derrota y ante la firma de una
III Convención que no incorpora mayores derechos debemos exigir a la APSE y
demás organizaciones que se pongan en discusión mediante asambleas unificadas
de todos los trabajadores de la educación el contenido de lo firmado y la
propuesta presentada por la dirigencia APSINA, que estas asambleas sean las que se pronuncien
sobre las propuestas a incluir en una nueva Convención y las que propongan un plan de lucha para
forzar la renegociación y la inclusión de verdaderas conquistas.
Un
poco de historia
En abril del 2013, el MEP suscribió con el SEC y
SITRACOME la I Convención. De las organizaciones mayoritarias solo el SEC estaba
constituido como sindicato inscrito en el Departamento de Organizaciones
Sociales del Ministerio de Trabajo. APSE y ANDE por su parte estaban
constituidas desde su fundación como Asociaciones inscritas ante el Registro
Nacional y por lo tanto no gozaban de los derechos propios de la libertad
sindical como la suscripción de convenciones colectivas.
Un debate que debió plantearse muchos años atrás
solo empezó a discutirse en la APSE a mediados del 2012 justamente cuando se
anunció el inicio de las negociaciones del SEC. La dirección de Honestidad que
ha estado al frente del sindicato por los últimos 17 años vio con total
desinterés y hasta cierto desprecio la transformación jurídica a sindicato. En
aquel momento, Beatriz Ferreto expresidenta de APSE, en varias ocasiones manifestó que un
cambio de ese tipo significaría perder más de la mitad de afiliados debido a
los prejuicios antisindicales existentes en las filas del profesorado.
Obligada entonces por las circunstancias y ante la
inminente perdida de una importante cuota de poder, la dirección de Honestidad
impulsó un congreso extraordinario a inicios del 2013 para cambiar la
constitución a sindicato. Pero lejos de corregir los errores del pasado se
llevó adelante un cambio meramente formal y burocrático sin mayor discusión en
la base; en ese momento planteamos la necesidad de hacer una gran campaña de
concientización en la base sobre la importancia del sindicalismo y de la lucha
por una verdadera convención colectiva que conquistara derechos pero la
dirección de Honestidad impuso su línea burocratica de ninguna discusión más
allá del cambio formal.
Se llevó adelante el cambio sin mayor discusión, en
palabras de los dirigentes de Honestidad resultaba mucho mejor que el cambio no
trascendiera en la base para evitar los prejuicios antisindicales.
La oposición en ese momento agrupada en Alternativa
en Acción (hoy Cambiemos) tuvo una posición también lamentable, un gran sector
de sus dirigentes se pronunciaron en contra del cambio e hicieron campaña con
esa posición en regionales como la 26 (pensionados), defendiendo argumentos sobre el carácter gremial de la
APSE creada como una organización de profesores.
Desde que se diera el cambio a sindicato hasta hoy,
la dirección de Honestidad en APSE se demostró incapaz de traducir ese cambio
formal en conquistas reales para la afiliación y se negó a dar cualquier lucha por
conquistar derechos en una convención lo que se que se refleja en que en todos
estos años no ha habido ningún tipo de movilización ni ante la prórroga firmada
en 2016 ni ante la reciente prórroga hasta 2020.
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